
Confieso, - Y con la cabeza muy en alto – que sufro de un mal, que pocos experimentan.
Señores, señoras y señoritas , , sé , que después de confesarme ante ustedes, muchos me miraran con desdén, otros reirán en mi cara y la mayoría pondrá cara de ‘wacalas’.
Señores soy un cagón inoportuno.
Tengo incontinencia fecal, soy una maquina de decir ME CAGO y ojo no solo lo digo, que para muchos podría ser cómico, sino que también lo hago, basta que mi estomago ruja para avisarme que se viene el estallido.
Y vivo con este estigma desde pequeño, cuando ponía de vuelta y media a mi madre o a alguna de mis desafortunadas tías que osaba sacarme a pasear, no pasaban mas de 7 minutos en la calle y sudaba frió, temblaba, me bajaba la presión y por supuesto todo se debía a que mi esfínter hacía esfuerzos sobre humanos para evitarme la vergüenza.
Así fui creciendo, acostumbrándome a mi ‘suerte’ , perdiendo la vergüenza .
Solicitando baños ajenos, evadiendo a transeúntes, arrebatando lugares en las colas para el baño, escondiéndome en algún parque, pegándola de contorsionista, de mimo( mas de una vez este mal estar me deja sin habla) o vigilando mis cuatro flancos mientras elimino mis heses en algún bocacalle refundido.
Por eso amable lector , si te diste el tiempo de leer hasta aquí, te imploro de rodillas y casi como a santo de catedral, si vez algún tipo con cara de compungido, pálido y sudoroso por la calle pidiendo un baño, apóyalo puede que salves una vida y también una dignidad ( aunque la mía está muy maltratada ya) .

2 comentarios:
eres mi broooo!!! NO ME VISITES NUNCAAAAAA
jajjaajajajajajajajaja.....q buena!!!
guardaré tu secretooo
bsoss
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